YL mediassa
”los cantores finlandeses están considerados como los pioneros de la música coral en Finlandia y uno de los grupos más importantes del mundo”
Milenio.com
/ Raúl Muñiz Torres, 22.10.2008Noche perfecta para una tragedia griega
El Coro Masculino finlandés YL y la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Carlos Miguel Prieto, presentaron la sinfonía vocal Kullervo, una obra temprana del compositor Jean Sibelius.
León.- Si tenemos que definir la noche del lunes en el Teatro Juárez de la capital guanajuatense, quizá sea preciso recurrir al lugar común, a la expresión reiterativa pero nunca tan pertinente y atinada como ahora. Sí, la noche de ese día en el Juárez fue sublime, perfecta.
En un caro espectáculo de acontecimiento pleno del arte dentro del Festival Internacional Cervantino, el Coro Masculino finlandés YL y la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Carlos Miguel Prieto, presentaron la sinfonía vocal Kullervo, una obra temprana del compositor Jean Sibelius.
La obra está inspirada en un episodio del Kalevala, el libro de la épica tradicional finlandesa pero con fuertes tintes de tragedia griega. El poema épico representado en el Teatro Juárez, narra la historia de Kullervo quien desde antes de nacer, su tío Untamo ataca a su clan asesinando prácticamente a casi toda la familia salvo a la madre embarazada.
El niño será criado en el más completo aislamiento, debido a su naturaleza violenta, y a las muestras tempranas y aterradoras de talento mágico. El único recuerdo que el muchacho conserva de su infancia familiar es un viejo cuchillo.
Sueña con vengarse de Untamo pero el destino le tiene preparado un porvenir más negro y desafiante en donde incluso, termina como esclavo de un herrero llamado Llmarinen pero más tarde, al verse involucrado en la muerte de la esposa del herrero, Kullervo huye y se reúne con sus padres, para quienes intenta trabajar.
Cierto día, su padre le envía a pagar el diezmo a su señor. En el camino de regreso, Kullervo se encuentra con una joven a quien viola sin importarle su identidad.
El malogrado joven se da cuenta después de que se trata de su propia hermana quien, martirizada por la vergüenza, se suicida.
Kullervo logra al final de cuentas eliminar a la tribu de Untamo pero al volver a casa, se da cuenta de que toda su familia está muerta.
El joven héroe vaga por el bosque, llega al lugar donde violara a su hermana, y ahí, consumido por la culpa, se lanza sobre su espada.
La tragedia de Kurvello es precedida por el Coro Masculino YL que bajo la dirección de Matti Hyökki, interpreta una selección de temas a cappella con obras vocales de Jean Sibelius.
Los cantores finlandeses están considerados como los pioneros de la música coral en Finlandia y uno de los grupos más importantes del mundo. Para muestra, baste decir que las obras más famosas para coro masculino de Sibelius fueron comisionadas para el YL que ahora interpreta también las composiciones que el autor contemporáneo Einojuhani Rautavaara crea para ellos.
Y así, en mancuerna perfecta con la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Carlos Miguel Prieto, dieron la noche del lunes uno de los espectáculos clásicos más sobresalientes que presenta el Festival Internacional Cervantino en su edición 2008.
Por si fuera poco, el papel de Kullervo fue encomendado al legendario barítono finlandés Jorma Hynninen y en el papel de la hermana se luce su compatriota Tiina Penttinen.
La mezcla de ambos artistas, la formidable ejecución y dirección de Carlos Miguel Prieto, la variedad de timbres y voces del Coro Masculino YL y el abarrotado escenario del viejo Teatro Juárez, fue la culminación de un espectáculo que le valió a los participantes una sonora ovación de varios minutos que premió la entrega incondicional a una de las obras tempranas de Jean Sibelius más reconocidas en el mundo entero.
Fue así que la noche del lunes tiene que ser calificada sin duda como sublime y perfecta, redonda y memorable para recordar a Sibelius, el compositor finlandés, un hombre reservado, sin excesos, sin escándalos al que en su país se le rinde culto permanente, sin reservas, justamente.